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Resumen

El Manifiesto del Business Engineer

21 de diciembre de 2025
5 min de lectura

En mi primer post definí brevemente qué es para mí un Business Engineer. Hoy quiero profundizar en este concepto, porque creo firmemente que es el perfil más necesario y escaso de esta década.

Vivimos en un mundo empresarial dividido por una grieta profunda:

  • A un lado, el Equipo de Negocio: Tienen la visión, entienden el mercado y sufren los dolores financieros, pero dependen de “tickets” para ejecutar cambios tecnológicos.
  • Al otro, el Equipo de Ingeniería: Tienen la capacidad de construir cualquier cosa, pero sus incentivos están alineados con la estabilidad, la escalabilidad y la seguridad a largo plazo, a veces a costa de la velocidad operativa inmediata.

El Business Engineer es quien decide vivir en esa grieta y construir un puente.

Los 3 pilares del Business Engineer

No somos “programadores frustrados” ni “gerentes que saben Excel avanzado”. Somos una nueva especie profesional basada en tres pilares:

1. Pragmatismo radical (ROI > Clean Code)

Un Ingeniero de Software tradicional (Software Engineer) está entrenado para buscar la perfección técnica. Y eso es correcto y necesario para el producto core de la empresa.

Pero para solucionar un cuello de botella operativo urgente, la perfección suele ser el enemigo de la rentabilidad.

  • El conflicto: TI no puede aprobar un script rápido porque no cumple con los estándares de arquitectura de microservicios.
  • La solución del BE: “Escribiré este script táctico en Python. No es elegante, pero automatiza el proceso hoy y nos ahorra 40 horas a la semana. Asumo la deuda técnica conscientemente.”
Importante (La regla de oro)

El código de un Business Engineer no se mide por su estética, se mide por su impacto inmediato en el Estado de Resultados (P&L).

2. Autonomía responsable

La frase que más limita a un Business Engineer es “abre un ticket a TI y espera 2 semanas”.

Sabemos que TI está saturado manteniendo la infraestructura crítica. No tienen tiempo para reportes ad-hoc o integraciones menores. El Business Engineer tiene la capacidad técnica para prototipar sus propias herramientas.

Sin embargo, no somos “Shadow IT” (TI en las sombras). Nuestro rol es la exploración: construimos la solución, validamos que genera valor y, si se vuelve crítica para la empresa, colaboramos con TI para profesionalizarla e integrarla oficialmente. Somos la punta de lanza, no los anarquistas.

3. Traducción bilingüe

Hablamos dos idiomas fluidos:

  • Financiero: Entendemos qué es el EBITDA, el CAC, el LTV y el Margen de Contribución.
  • Técnico: Entendemos qué es una REST API, un cron job, un ETL y una base de datos relacional.

Este bilingüismo nos permite proteger al equipo de desarrollo de requerimientos inviables de la gerencia, y explicarle a la gerencia las limitaciones técnicas reales sin jerga confusa.

El “Tech Stack” del Business Engineer

A diferencia de un Full Stack Developer que debe especializarse verticalmente en un stack (MERN, .NET), nuestra tecnología es táctica y horizontal.

Nuestras armas se eligen según el problema, no por preferencia personal:

  1. SQL: La base innegociable. Para auditar la verdad del negocio directamente en la fuente.
  2. Python (Pandas/Scripting): El estándar para el análisis de datos y la automatización de procesos.
  3. APIs (Glue Code): Para ser el pegamento invisible entre sistemas desconectados.
  4. Visualización: Para vender hallazgos con datos, no con opiniones.

Más allá de Python: El políglota pragmático

Aquí es donde el Business Engineer se separa del analista de datos promedio. Un script local no sirve si el equipo de Operaciones necesita una interfaz web o una herramienta de escritorio.

No nos “casamos” con un lenguaje. Nos adaptamos a la infraestructura que la empresa ya tiene para reducir la fricción de implementación:

  • ¿El servidor interno solo corre PHP? Escribimos en PHP.
  • ¿El equipo operativo usa la Suite de Google? Automatizamos con Google Apps Script.
  • ¿Hay un sistema legado en Java? Aprendemos a leerlo para entender la lógica de negocio antigua.

El objetivo no es ser experto en la sintaxis de 10 lenguajes, sino tener la fluidez suficiente para leer, entender y desplegar soluciones donde sea necesario.

La IA: El amplificador, no el mago

Es imposible definir este rol hoy sin hablar de la Inteligencia Artificial. Su llegada ha sido brutal, pero aquí es donde el Business Engineer se distingue del entusiasta del “hype”.

Para muchos, la IA es una caja negra: piden un deseo y confían ciegamente en el resultado. Para nosotros, la IA es una herramienta de apalancamiento.

Los fundamentos son innegociables

De nada sirve que la IA te escriba un script de predicción de ventas en 10 segundos si no tienes la base de Estadística para saber si el modelo está alucinando, o la base de Finanzas para saber si el margen resultante tiene sentido económico.

Un Business Engineer debe obsesionarse con los fundamentos: Matemáticas, Gestión y Lógica de Programación.

  • Sabemos exactamente qué necesitamos crear.
  • Sabemos por qué elegimos una herramienta sobre otra.
  • Sabemos cuáles son los resultados esperados antes de ejecutar el código.

Ahorrar trabajo vs. delegar criterio

La IA es nuestra mejor aliada para eliminar el “trabajo sucio” (sintaxis, boilerplate, documentación), pero jamás le delegamos el criterio estratégico.

La IA puede escribir la consulta SQL, pero solo tú sabes por qué esa pregunta es vital para la estrategia del trimestre. La herramienta ejecuta, el Business Engineer define el norte.

¿Por qué ahora?

Antes, la tecnología era cara, difícil y requería servidores físicos. Hoy, con la nube, las APIs abiertas y la IA, la barrera de entrada técnica ha bajado drásticamente. La barrera que queda es la comprensión del negocio.

Las empresas ya no necesitan más gente que mueva datos de un Excel a otro manualmente. Necesitan gente que pueda mirar un proceso ineficiente, indignarse constructivamente, y automatizarlo antes del almuerzo.

Business Engineering es la democratización de la potencia tecnológica aplicada directamente a la rentabilidad.

Si te sientes identificado con esto, si eres el “bicho raro” de marketing que sabe SQL, o el financiero que aprendió Python: bienvenido. No estás solo.